Viaje a Ronda

Viaje a Ronda

¡Hola! ¿Cómo estáis? Yo hoy nostálgica, por eso quiero compartir con vosotros mis recuerdos de un viaje que hice hace unas semanas a Ronda junto a mi chico. Viajar a cualquier rincón del mundo es una de mis grandes pasiones. Muchas personas me habían recomendado visitar Ronda y pensé que podía ser el destino perfecto para un fin de semana de desconexión. ¡Y así fue! Nos fuimos un viernes después de comer y volvimos un domingo por la tarde, el tiempo perfecto para visitar esta localidad malagueña tan encantadora y que recomiendo a todo el mundo.
Desde Sevilla tardamos algo menos de dos horas en coche y nada más llegar fuimos al hotel Sevilla, en el que nos alojamos las dos noches que estuvimos allí. Se trata de un hotel muy familiar, el trato fue muy agradable. Aunque no está en pleno centro, como Ronda es pequeñita, todo está cerca. ¡Y pudimos aparcar justo en la calle de al lado! El desayuno (que para mí es algo importante ya que es mi comida preferida del día) también estuvo bien. En definitiva, un hotel recomendable teniendo en cuenta la calidad – precio. Una vez que dejamos las maletas en la habitación nos fuimos a pasear. Nos asomamos al famoso Balcón del coño (sí, un nombre peculiar) y las vistas son impresionantes. Ya se nos hizo de noche y no pudimos ver mucho más, pero por lo menos nos sirvió para ubicarnos y empezar a respirar la magia rondeña. Cenamos en el bar Siempre igual. Probamos una tosta de regañá con salmorejo y nos encantó. Es muy simple pero estaba riquísima. En cuanto al precio no está mal, hay un poco de todo, tapas más baratas y más caras.

 

El segundo día nos levantamos temprano para recorrer todo el pueblo. Hacía un solazo impresionante y aunque era invierno y estábamos en plena sierra malagueña tuvimos hasta calor. Por cierto, muy importante: ¡Calzado cómodo! Que hay que caminar bastante y hay cuestas. Bajamos la calle Jerez, vimos las vistas de la sierra por varios balcones, estuvimos por la plaza de toros, recorrimos calles con mucho encanto y estuvimos por el centro. Soy una apasionada del aceite de olvida y aproveché para comprar una botella de aceite de allí, súper bueno. Para comer decidimos tapear y primero fuimos a la taberna El Almacén, donde nos encantaron las croquetas y la decoración. Después fuimos al bar Las Maravillas a tomar un vino y una mini hamburguesa deliciosa. Tras varias horas caminando pensamos que era una buena idea ir al hotel a descansar.

 

A las cinco de la tarde volvimos al centro y visitamos alguna tienda. Poco después empezó a anochecer y se nos ocurrió ir al cine. ¡Un cine con mucho encanto también! La verdad es que quedan pocos cines así, y es muy diferente a los que tenemos por Sevilla. To do muy familiar, desde la compra de las entradas y las palomitas hasta la forma de acceder a la sala. Ya cuando salimos era la hora de cenar y repetimos en el Siempre Igual, como la noche anterior.
No nos podíamos ir de Ronda sin visitar un museo, así que el domingo por la mañana fuimos al Museo Lara. Fue el que nos recomendaron en el hotel y nos encantaron las antigüedades expuestas allí. Como ya habíamos recorrido Ronda el día anterior aprovechamos para irnos antes de comer y hacer una parada en dos pueblos de la sierra de Cádiz: Setenil de las Bodegas y Zahara de la Sierra. ¡Preciosos los dos! El primero es original y el segundo tiene unas vistas al lago que enamoran. No tuvimos tiempo para visitarlos a fondo pero seguro que volveremos.

 

¡Fue un fin de semana inolvidable y en el que conseguimos desconectar!